Nota introductoria:
A raíz de la difusión del cuerpo de Ingrid Escamilla sin recato ni empatía en redes sociales, surgió una tendencia general en Twitter donde se publicaban fotografías de paisajes con su nombre para evitar ver su asesinato y recordarla bellamente. Debido a esto, escribí este pequeño relato.
A Ingrid:
Ingrid Escamilla vio, por toda la ciudad, su foto en cada rincón.
No se explicaba cómo su cuerpo, alguna vez bello, diáfano, claro, estaba hecho pedazos.
Desesperada, deambulaba por las calles sin dejar de ver su rostro, que ya no era rostro, en pantallas y periódicos.
Desolada, se sentó al lado de una chica parecida a ella y, una vez más, decidió voltear a ver una pantalla más, esperando ver su último respiro.
Sorpresivamente, la chica publicaba una foto con un cielo naranja, su favorito, con su nombre en grande.
Extrañada, se levantó y vio los celulares de todas las mujeres que encontraba; veía, atónita, fotografías de paisajes, flores y mares con su nombre.
Tantos colores deslumbrantes, tantas formas cautivadoras le hicieron pensar que, ahora que era un alma libre, tenía la oportunidad de ser lo que quisiera, sin importar el lugar, la hora o la situación.
Así que, desde ese día y para siempre, decidió ser como cada persona quería recordarla: una flor, un río, una estrella.

Muchas felicidades Chava
Me gustaMe gusta