¿Qué sería del mundo si no hubiera un tiempo lineal?
Imagínense que los años no se acumularan, que el 31 de diciembre del año 0 (en vez de pasar al 1 enero del año 1) regresara al 1 de enero del año 0. Que todo fuera un ciclo, como las estaciones del año.
¿Qué sería de la humanidad, de nuestra historia y de nuestro pensamiento?
Probablemente no habría historia y por ende ninguna deuda por la cual luchar o redimirse.
Probablemente no habría conocimiento, porque el conocimiento es acumulación, y tal vez la idea de “civilización” como la conocemos en la actualidad no existiría, porque, al menos para casi todos nosotros, el mundo occidental siempre ha consistido en “avanzar” e “ir hacia adelante”.
Así, lo de hoy es comunicarnos “mejor”, con tecnología moderna que nos haga la vida más “sencilla”. Más mediocre, será.
Me gusta pensar que si todo se repitiera año tras año ya no veríamos a la tierra como nuestro medio de explotación, si no como aquella madre que habría que cuidar y mantener.
Cada año sería un ciclo y, tal vez, nuestra intención sería que ese ciclo se mantuviera igual que el anterior.
Así, nuestra vida sería una rutina.
Y no lo digo yo, miren hacia atrás. Las religiones y las civilizaciones tardaron muchos años en consolidarse debido a sus rutinas. Pongo ejemplos simples: las misas de los domingos, las fiestas anuales de un pueblo.
Eso nos da la pulpa de las cosas.
¿Nunca piensan cómo será el futuro si siempre vamos “avanzando”?
Nada nos va a satisfacer, nada será suficiente.
Este tiempo de confinamiento nos puede servir para apreciar aquello que hacemos todos los días, tal vez ahí esté la clave.
Para así empezar a pensar mundos paralelos.
