Guisado de letras

Pocos de nosotros, sí, entre ellos puede que estés tú, querido lector, somos “indispensables” para garantizar que nuestra querida especie siga haciendo de las suyas. ¿Quiénes sí son los responsables de que podamos preparar la última receta que recomendó la influencer que, por cierto, apenas sabe hacer unos simples huevitos? Pues bueno, definitivamente un “copy” (o sea, wey, en inglés para que se vea más de caché) como yo, no.

Mi chamba es completamente prescindible, ¿hacer que la gente se “enamore” de una marca? Meh, mejor enamorémonos de poner un huerto en nuestro hogar, o yo qué sé, sembrar un aguacate o un mango (que por cierto, es dificilísimo). Nadie en su vida dice: para la comida de mañana aún no he ido al mercado a comprar los textos publicitarios que necesito, además de las 4 porciones de correos que me faltan, el medio kilo de términos y condiciones y los 2 sobres de legales necesarios para que la carne de puerco me quede como me gusta.

Además, ¡qué ironía! yo, que no soy alguien “esencial”, estoy resguardado en mi casa, viendo Netflix felizmente mientras me desparramo en mi sillón con la panza de fuera; en tanto que la señora de la verdura, alguien que sí es fundamental, está en la calle exponiéndose al contagio. En fin, el mundo es así y difícilmente cambiará.

Por lo pronto, me preparo para otro día de trabajo. Apuesto a que el cliente sí estará ansioso de que prepare un guisado de letras.

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