Año nuevo, Guanajuato viejo.

Camino por Guanajuato y veo los callejones, las fachadas, los adoquines y todos los sitios históricos y de interés en peor estado de lo que estaban (esperando que un pedazo de balcón no me caiga en la cabeza). Contemplo edificios luchando en contra de su deterioro, que se miran entre ellos absortos ante sus paredes ahuecadas y sus exteriores descuidados que los obligan a tomar la decisión, en consenso, ante tal maltrato corpóreo, de cerrar sus puertas para llorar su condición de abandono y esconder las llagas habitando en su interior.

Este olvido parece no importar a los alcaldes que tienen más miras en dejar su “huella” con obras innecesarias y parches a medias. Tenemos una ciudad viviendo entre los polos del abandono y la “innovación”: desde una incomprensible «campanita», imitación del Ángel de la Independencia (se dice que declaró públicamente su ofensa) hasta una placa conmemorativa de los 30 años como patrimonio de la humanidad, difícil de observar por la sombra que hace la luz del sol y el material con la que está hecha (las letras no resaltan, menos en una glorieta y todavía menos por un turista desubicado).

Supongo que las autoridades no recorren las calles para darse cuenta que no alcanzamos los estándares del turismo fifí y mucho menos rentando adornos navideños patrocinados por llantas Michelin, calles rebozando basura e iluminación poco atractiva.

El centro histórico ha sido abandonado a su suerte y justifica cada vez más su atractivo por su historia que por el encanto de recorrer sus calles.

El peor deterioro es el que emprende su camino de manera lenta, y así sucede con nuestra ciudad. Y no es que quiera una renovación entera, hacerlo sería negar el paso del tiempo, pero hoy la capital sufre los estragos de años de negligencia y su identidad se esfuma.

Recorro Guanajuato y pienso que los lugares que nos hicieron vibrar también lo fueron por las historias tatuadas en las paredes, así que espero ansioso la próxima anécdota en uno de los recintos que se resiste a cerrar los ojos.

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